El rápido retroceso de los glaciares en el sudeste de Alaska ha dejado al descubierto un hallazgo geológico sin precedentes: la aparición de una nueva isla en medio del lago Alsek.
La formación, conocida como Prow Knob, estuvo unida durante siglos al glaciar Alsek, pero el deshielo progresivo terminó por separarla de la masa de hielo.
Hoy, se presenta como un terreno independiente de unos cinco kilómetros cuadrados, completamente rodeado de agua.
La NASA confirmó el fenómeno en agosto de 2025 mediante imágenes captadas por el satélite Landsat 9, que mostraron la ruptura definitiva de la conexión glaciar.
Las comparaciones con registros anteriores, obtenidos desde la misión Landsat 5 en los años ochenta, permitieron reconstruir el proceso de aislamiento de la montaña.
Entre el 13 de julio y el 6 de agosto de este año se constató la separación completa, un desenlace que había sido previsto décadas atrás por especialistas en glaciología.
Una geografía en transformación
El glaciar Alsek ha retrocedido más de cinco kilómetros en las últimas décadas, lo que evidencia de manera contundente los efectos del cambio climático.
A comienzos del siglo XX, el hielo se extendía hasta Gateway Knob, pero el aumento de las temperaturas fue sustituyendo los campos helados por lagos proglaciares cada vez más extensos.
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