Lo que inicialmente se planeó como una protesta pacífica para defender los derechos de los jubilados argentinos terminó en fuertes enfrentamientos y episodios de violencia frente al Congreso Nacional de Argentina en Buenos Aires. La movilización, convocada en respuesta a las políticas de ajuste del gobierno liderado por el presidente Javier Milei, rápidamente escaló en tensión al involucrarse grupos organizados de hinchas de fútbol, específicamente, las barrabravas.
Desde temprano en la tarde, cientos de personas comenzaron a llegar a la zona del Congreso, entre ellas hinchas de grandes clubes argentinos como River Plate, Boca Juniors, Racing Club e Independiente. Estos grupos, que normalmente son reconocidos por su participación en conflictos violentos relacionados al fútbol, anunciaron previamente su participación en la marcha, lo que generó preocupación y medidas preventivas por parte de las autoridades.
La ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, emitió un fuerte mensaje advirtiendo sobre las sanciones que enfrentarían aquellos individuos que generasen disturbios durante la movilización. Además, agregó que a los detenidos se les aplicaría la Restricción de Concurrencia Administrativa, que implica la prohibición de ingresar a estadios de fútbol en todo el país.
“Cualquier persona que incurra en conductas que afecten la seguridad, participando en actos que generen desmanes o disturbios con violencia contra las personas o los bienes, será identificada y detenida”, indicó Bullrich.
A pesar de las advertencias del gobierno, la tensión estalló cuando los manifestantes cortaron la avenida Rivadavia, una arteria principal de Buenos Aires. Este bloqueo violaba el protocolo anti-piquete (anti-plantones) anunciado por las autoridades, lo que llevó a efectivos de la Policía Federal Argentina (PFA) y de la Prefectura Naval Argentina (PNA) a intentar despejar la vía. En respuesta, algunos manifestantes lanzaron piedras, palos y otros objetos contundentes contra las fuerzas policiales.
Rápidamente, la situación se volvió caótica. La policía utilizó gases lacrimógenos y camiones hidrantes en un intento por dispersar a los manifestantes más agresivos. Reportes iniciales confirmaron al menos dos detenidos y varios heridos leves, incluyendo adultos mayores y trabajadores de prensa que cubrían el evento. Las imágenes de jubilados afectados por los gases y el agua lanzada desde los camiones hidrantes generaron gran indignación en la opinión pública y críticas hacia las fuerzas de seguridad por su respuesta considerada excesiva.
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